Pues sí. Volvimos a la tierra de Koldo otra vez. Y como la otra vez resultó ser muy buen viaje y la organización rozó la perfección decidimos dar una vuelta de tuerca y nos llevamos a las mujeres, a los niños y a... Santi.
Antes de empezar, me gustaría dar las gracias a los organizadores y a sus psicólogos. Como ya hemos dicho en privado, el tratamiento post-stres lo pagamos a medias ¿vale?.
Ahora hablando un poquito en serio, gracias a las personas que se esforzaron por recibirnos con los brazos abiertos y gracias a aquellos que se tomaron molestias por nosotros.
De verdad que sabemos lo que cuesta organizar cualquier cosa para tanta gente, y aunque en ocasiones el resultado no fue el que todos deseabamos, es justo reconocer el esfuerzo y la dedicación de nuestros anfitriones.