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Suso Colomet
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ASÍ EMPEZÓ TODO...
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Todo empezó cuando mi amigo Pablo me convenció para que saliéramos una tarde para que yo pudiera probar su moto de trial, ya hacía algo de tiempo que me iba interesando por este deporte y un buen día él le pidió prestada la moto a un conocido y yo cogí la suya.
Tengo que decir que estaba un poco nervioso porque no estaba acostumbrado a conducir motos y mucho menos motos con marchas y sin asiento. Pero las ganas pudieron más que la razón, y nos lanzamos al barranco de Beniopa (los que sean de mi zona lo conocerán de sobra).
Ahora ya no vamos ahí porque lo consideramos demasiado fácil y corto, pero es un buen sitio para enseñarse. Pues bueno, a los quince minutos estaba sudando por todos los poros de mi piel, y apenas podía mantenerme de pie en la moto. Ni que decir tiene que la moto iba por donde quería y yo ya hacía bastante con mantenerme encima.
Cualquier pequeña rampa me parecía una subida enorme, y tenía que parar para coger aire cada cinco minutos. En el tramo final del barranco, hay una zona donde las piedras son un poco más grandes y recuerdo perfectamente que me quedé atrancado, solo, y ya no me quedaban fuerzas ni para arrancar la moto. En ese momento solo pensaba en una cosa... “que hacía yo en mitad de la montaña, muerto de cansancio, con una moto que no puedo ni arrancar pudiendo estar en el sofá de mi casa”.
La experiencia no fue muy buena, la verdad, y descarté totalmente la compra de una moto de trial. Pero como el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, no pasó mucho tiempo antes de repetir la experiencia. Y entonces algo sucedió. No sabría explicarlo. Pero a los pocos días compré mi primera moto de trial, una gas-gas del 95
y empecé a hacer mis primeras salidas. Nada serio porque la verdad es que la pobre moto estaba más en el taller que en mis manos.
Unos meses después me quedé la moto de mi amigo Pablo, la culpable de que empezara en esto, una Montesa 315 del 99
y entonces empecé a salir todos los fines de semana. Casi al año tuve la oportunidad de cambiar mi moto por una Montesa 315 del 2004
y la verdad es que no puedo pasar ni un fin de semana sin hacer una escapadita. Me declaro totalmente enganchado a este deporte. Poco después tuve una Beta rev-03 del 2006
y actualmente disfruto de una Beta EVO 290 del 2009.
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